El Hechizo de la Mente: Cómo Tus Creencias Te Atrapan.

¿Alguna vez te has sorprendido reaccionando de forma automática, repitiendo un patrón que sabes que no te sirve, pero no sabes cómo dejar atrás? Bienvenid@ al hechizo de la mente.

Durante años viví atrapada en una historia que me repetía sin cesar: “soy una víctima”. 

Una historia que nació de un origen real, doloroso, pero que se fue distorsionando, repitiendo y solidificando hasta convertirse en uno de los pilares invisibles de mi personalidad. 

A esto, en el mundo del crecimiento personal, lo llamamos creencias limitantes.

¿Qué es el hechizo de la mente?

El hechizo de la mente es esa narrativa interna que repetimos tanto que se convierte en una verdad incuestionable. Y lo más fascinante —y peligroso— es que no somos conscientes de que estamos hechizad@s.

Como el mito de que las espinacas tienen mucho hierro, que surgió por un simple error al escribir una coma en un estudio científico, nuestras creencias más profundas pueden tener su origen en una percepción errónea durante nuestros primeros años de vida. Luego, solo hace falta repetición, repetición, repetición… hasta que se incrusta en nuestro inconsciente.

El arquetipo de la víctima: mi hechizo más profundo

Mi historia personal ha estado marcada por experiencias reales de abuso físico, emocional y sexual. 

Viví situaciones donde realmente fui víctima. 

Pero el problema vino después, cuando esa historia dejó de ser una etapa de mi vida y se convirtió en mi identidad.

La mente, para sobrevivir, congela. Desconecta. Crea filtros para procesar la realidad. Uno de esos filtros se llama SAR (Sistema de Activación Reticular), y actúa como un radar que selecciona la información que confirma nuestras creencias. 

Si tu filtro está teñido de victimismo, verás victimismo por todas partes. Así, sin darnos cuenta, alimentamos la profecía autocumplida.

¿Por qué es tan difícil ver nuestros propios hechizos?

Porque llevamos puestas las “gafas de la mente” desde que nacimos. 

Como le pasa a un bebé con el pañal: no sabe que no es parte de su cuerpo. 

Así, tú tampoco sabes que lo que ves, interpretas y sientes viene de un filtro invisible que has confundido con tu identidad.

Y aquí está la gran verdad: no puedes salir de un hechizo que no sabes que existe.

¿Cuál es el camino de salida?

El primer paso es la toma de conciencia. Y no, no basta con leer un libro o ver un video. 

La conciencia real requiere profundidad, humildad y muchas veces, espejo. 

Por eso creo tanto en el poder de los espacios grupales, donde ves reflejadas tus sombras en otr@s y puedes, por fin, comenzar a disolver tus hechizos.

En mi academia online Raíces y Alas, trabajamos justamente eso: detectar, cuestionar y liberar esos pilares invisibles que condicionan tu vida. 

Lo hacemos paso a paso, desde la relación contigo mism@, con los demás, con el dinero, la comida, las redes sociales… y con tu propia historia.

¿Te resuena? ¿Sientes que hay una historia que te estás contando una y otra vez?

Te invito a hacerte esta pregunta con honestidad amorosa:

¿Hasta qué punto lo que creo de mí y de la vida es una verdad o un hechizo que llevo tanto tiempo repitiendo que ya no sé distinguir?

Si este artículo te ha tocado, si sientes que estás list@ para explorar tus hechizos y comenzar tu transformación emocional desde un lugar seguro, consciente y amoroso, te invito a unirte a Raíces y Alasmi comunidad de crecimiento personal donde profundizamos en estos temas con herramientas prácticas, apoyo grupal y un enfoque holístico.

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