Todas las personas hemos sentido alguna vez esa sensación de querer tirar la toalla.
Personalmente, tengo unos cuantos para elegir:
– con 7 años estuve a punto de lanzarme de un piso 9 porque mi cuerpo no toleraba ni más abusos sexuales ni más silencios.
– con 18 años pasé casi 3 meses en cama bebiendo por el día y huyendo de mi dolor y refugiándome en el mundo imaginario de los libros (siempre digo que fueron mis primeros terapeutas.)
– Durante todo el proceso de mi separación después de más de una década de haber construido toda mi vida en otro país.
– Cuando acabé en urgencias hace 7 años y tardé 1,5 años en recuperarme.
– cuando volvieron los primeros recuerdos de los abusos sexuales en la infancia…y luego más…y luego más…y aún más.
Qué me hizo no tirar la toalla?
🔥Una y otra vez, me elegí a mí, aunque me diera pánico
🔥aunque significara destrozar las expectativas que otras personas habían puesto en mí
🔥aunque significara alejarme de alguien de quien me sentía dependiente
🔥aunque fuera empezar de cero totalmente
🔥aunque significara ser/hacer lo contrario de lo que mi entorno me decía que se tenía que ser/hacer.
Una y otra vez, a veces incluso decidiendo si valía la pena vivir o no, me elegí a mí.
Cruzando sombras, rompiéndome, a veces con la cabeza alta y otras arrastrándome por los suelos llena de heridas.
Me elegí a mí, recuperando trozos de mí a cada paso, descubriendo quién era realmente con cada paso imperfectamente perfecto.
No, no ha sido un camino de rosas y no le desearía mi vida a otras persona, pero sí os deseo las enseñanzas:
💙autenticidad, soberanía, presencia, paz y amor💙
Los pilares que mueven mi vida.
Estés donde estés, elígete a ti, no en modo egocéntrico, sino en modo responsabilidad hacia ti.
La única persona responsable de tu felicidad, eres tú.
Estés donde estés, aunque sea en la más oscuras de las tormentas, recuerda que el sol siempre está ahí.
Y, con ayuda, es más fácil y rápido. Mi mano está tendida. Estoy a un mensaje de distancia.