Introducción
Desde la infancia, construimos nuestra identidad a partir de experiencias tempranas y del entorno que nos rodea. Muchas veces, esos patrones de pensamiento y comportamiento son tan antiguos y arraigados que terminamos creyendo que “somos así”. Sin embargo, la neurociencia, la psicología y el trabajo somático han demostrado que nuestras creencias no son estáticas: pueden transformarse con el enfoque adecuado.
El poder de las creencias base
Las creencias base son aquellas que se instalan en nuestra psique en los primeros años de vida y actúan como filtros a través de los cuales interpretamos la realidad. Según la psicóloga Carol Dweck, investigadora de la Universidad de Stanford, nuestra mentalidad (fija o de crecimiento) moldea nuestra capacidad de cambiar. Si creemos que “somos así” y que no podemos cambiar, perpetuamos esos mismos patrones una y otra vez.
Ejemplo 1: La herida del abandono y la repetición de patrones en el amor
María, una de mis clientas, llevaba años en terapia y explorando métodos alternativos como el Reiki y las constelaciones familiares. Había identificado que su herida principal era el abandono de su padre durante la infancia, pero lo que no había detectado era cómo esa creencia condicionaba toda su vida amorosa. Su mente filtraba cada experiencia para confirmar que “todos los hombres son iguales” y que “siempre está sola”. Este es un claro ejemplo de sesgo de confirmación (Nickerson, 1998), un fenómeno cognitivo que nos hace buscar información que refuerce nuestras creencias preexistentes.
Ejemplo 2: Neurodivergencia y la creencia de que hay algo erróneo en ti
Otro cliente, diagnosticado con TDAH, creció con la convicción de que algo en él estaba “mal”. Esta creencia base surgió del desconocimiento de su entorno sobre la neurodivergencia y de una educación basada en el castigo en lugar de la comprensión. La teoría del apego de John Bowlby respalda que las experiencias tempranas de rechazo o incomprensión generan una autoimagen negativa que persiste en la adultez, afectando la autoestima y las relaciones interpersonales.
Cómo transformar patrones antiguos
1. Identificar la creencia base: ¿Qué narrativa interna repites constantemente?
2. Explorar su origen: ¿Cuándo comenzó esta historia? ¿Fue realmente tuya o la heredaste del entorno?
3. Reescribir la historia: Aplicando principios de neuroplasticidad (Doidge, 2007), podemos cambiar nuestras conexiones neuronales a través de nuevos pensamientos y experiencias.
4. Incorporar el trabajo somático: Según la Teoría Polivagal de Stephen Porges, nuestro sistema nervioso necesita sentir seguridad para cambiar patrones. Técnicas como la respiración consciente y el movimiento ayudan a integrar nuevas creencias a nivel corporal.
5. Unir mente, cuerpo y espíritu: La transformación no es solo mental; es un trabajo integral que nos permite pasar de la ansiedad a la calma, del miedo al amor, de la carencia a la abundancia.
Invitación a la transformación
Si quieres profundizar en este proceso de reescribir tu historia y transformar tus patrones limitantes, te invito a que rellenes el formulario de contacto o me mandes un WhatsApp directo.