La sabiduría de los tres cerebros

La sabiduría de los tres cerebros: Acompañando a todas tus partes en los momentos difíciles

Introducción

No importa cuántos años cumplas, siempre habrá una parte de ti que, frente a papá y mamá, seguirá siendo esa niña o ese niño que fuiste. Esta mañana, durante una sesión con una clienta, esa verdad se hizo más evidente que nunca. Su madre está en las etapas finales de un cáncer muy avanzado. Ante esta situación, la sesión se centró en acompañar las emociones y sensaciones que emergen cuando nos enfrentamos a la inminencia de la despedida.

La razón y el cerebro racional

Al iniciar, su parte más adulta habló desde la razón. Reconocía que su madre merecía irse en paz, que era ley de vida, y que la sedación paliativa era un acto de compasión. Esa parte, ubicada en el cerebro racional o neocórtex, busca explicaciones lógicas, encuentra argumentos y “entiende” lo que sucede. Pero sabemos que somos mucho más que razón.

La teoría del cerebro triúnico del Dr. Paul MacLean

Aquí entra la sabiduría de los tres cerebros, un concepto basado en la teoría del Dr. Paul MacLean sobre el cerebro triúnico. Según esta teoría, nuestro cerebro está compuesto por tres partes interconectadas, cada una con funciones específicas:

Neocórtex (cerebro racional)

La parte más evolucionada y consciente, que nos permite razonar, planificar y encontrar explicaciones lógicas.

Sistema límbico (cerebro emocional)

Aquí se encuentra el reino de las emociones, los recuerdos y las conexiones afectivas. Es el lugar donde nacen la tristeza, la alegría y la nostalgia.

Cerebro reptiliano (cerebro instintivo o primal)

El núcleo más primitivo, encargado de la supervivencia, los impulsos y las sensaciones físicas. No “piensa” ni “siente” en palabras, sino en energía, movimiento y reacciones corporales.

Acompañando a los tres cerebros en la sesión

Durante la sesión, llevamos la atención a cada uno de estos niveles, como si fuéramos en un ascensor. Desde la razón, bajamos al mundo de las emociones, donde se encontraban la tristeza, la pena y los recuerdos que emergían al pensar en su madre. Y luego, descendimos al nivel más primal, donde apareció una sensación intensa en la garganta, precisamente el lugar donde su madre tiene el cáncer.

La comunicación del cerebro reptiliano

El cerebro reptiliano no responde al lenguaje ni al raciocinio. Su forma de comunicarse es a través del cuerpo: sensaciones, energía contenida, sonidos que necesitan salir. Liberar estas tensiones físicas es esencial para integrar la experiencia y llevar paz a cada una de nuestras partes.

Conectando con todas las capas del ser

Al final de la sesión, mi clienta lloraba y reía a la vez. No era fácil discernir dónde comenzaba una emoción y terminaba la otra, porque había logrado conectar con todas las capas de su ser: la mente, el corazón y el cuerpo.

La importancia de este trabajo

Cuando nos enfrentamos a momentos críticos, como la pérdida de un ser querido, es fundamental conectar con todas nuestras partes. Cada una tiene algo que decir y necesita ser escuchada. Muchas de nuestras heridas más profundas están grabadas en esos niveles del cerebro que no podemos alcanzar solo con palabras. Por eso, los trabajos somáticos, emocionales y de autoconciencia son tan poderosos.

Reflexión final

Te invito a reflexionar: ¿Qué partes de ti están pidiendo ser escuchadas hoy? ¿Cómo puedes llevarles paz, amor y compasión? Si este mensaje resuena contigo, estaré encantada de acompañarte dentro de la Academia Raíces y Alas en este camino de sanación y conexión profunda. Escríbeme y hablemos.

Visited 71 times, 1 visit(s) today